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TAMPICO EN LA HISTORIA DE POZA RICA

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TAMPICO EN LA HISTORIA DE POZA RICA

(Vanguardia de Veracruz).- Fue a raíz del ciclón que devastó Tampico la noche del 15 de septiembre de 1933 en que el nivel de las aguas rebasó los dos metros de altura, y las lagunas de Champayán, Chairel, Pueblo Viejo y El Carpintero eran una sola, cuando mucha gente, al perder su trabajo, propiedades y familia, emigró hacia el nuevo campo de Poza Rica que la compañía El Águila había establecido un año antes. Llegaron con las esperanzas rotas y alcanzaron a vislumbrar una tierra de promisión.

Por eso, aunque geográficamente Poza Rica está enclavada en territorio totonaca, a escasos 15 kilómetros del centro ceremonial El Tajín, municipio de Papantla, en su fundación intervinieron miles de hombres de origen huasteco. Etnográficamente es una comunidad huasteca, con fuerte impacto cosmopolita.

Cuando los primeros tamaulipecos llegaron al Kilómetro 56, encontraron abismal la diferencia entre la zona urbana destinada a los jefes ingleses de El Águila y las barracas de los obreros mexicanos, áreas divididas por el arroyo El Huélque. Así que con una chispa de ingenio bautizaron al asentamiento paupérrimo de obreros como colonia Laredo, en alusión a la diferencia fronteriza entre Laredo, Texas y Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Al mercado viejo, conjunto de tinglados a cuya sombra se exhibía la mercancía en el suelo, ubicado a un costado de la puerta No. 1 de Pemex, llegaron comerciantes como la familia Palomares que vendía telas, el árabe Shidán, el chino Jorge Chiu, etc. Anastasio Navarro, Don Tachito, vendía perfumes y también vino de Tampico. Las amas de casa de la colonia Obrera ahí iban a surtir la despensa, y también se vendía cerveza, enseres para la cocina, había fondas y hasta una agencia del Banco de Tuxpan que atendió Pánfilo López Pacheco (a partir del  4 de abril de 1944).

Los comerciantes mayoristas se surtían en Tampico (y algunos en Monterrey), donde había grandes almacenes comerciales, hoteles, casinos, salones de baile e instituciones bancarias. La diversión estaba garantizada en el barrio de La Unión, al concluir la encomienda. También la hermosa ciudad de Tampico era el sitio ideal para el paseo, vacaciones o luna de miel.

De Tampico vino una cuadrilla de 25 carpinteros a cargo de Braulio Vera que construyó las camillas y casas de la colonia Obrera, en 1933, bajo la supervisión de Mr. Davidson, gerente de El Águila. Entre ellos venía Lázaro Domínguez Carballo, encargado de la construcción, que sería secretario general de la Sección 30, en 1945.

El 3 de noviembre de 1933, Inocencio Arellano Hernández, peón de cuadrilla de vía, se accidentó una pierna, y tuvo que ser enviado a hospitalizarse a Tampico, custodiado por el enfermero Alberto Íñiguez Prieto. Permaneció internado hasta el 15 de marzo del año siguiente, por lo que se las ingenió para entregar un pliego respaldado por muchas firmas de trabajadores pozarricenses, ante los dirigentes sindicales de la compañía El Águila de Ciudad Madero. A principios de 1934, en su cama recibió la visita del dirigente petrolero Miguel Ramos. El enfermo narró todas las desventuras de los obreros de Poza Rica.

Como respuesta, el sindicato maderense envió al carpintero Francisco Espinoza para intercambiar opiniones con los pozarricenses, pero nunca llegó a su destino. Se presume que fue detectado y eliminado por las guardias blancas.

A mediados de ese mismo año de 1934, el trabajador del departamento de Línea de Bombeo, Santana Álvarez, tuvo que ser hospitalizado en Tampico por haberse lastimado el esternón con un tubo. El Águila lo tenía fichado como revoltoso. Al ser dado de alta fue despedido por la empresa. Entonces, un afanador del hospital apodado “El Tehuano” le aconsejó que fuera a entrevistarse con los dirigentes petroleros de Ciudad Madero, y ante la asamblea general de trabajadores expuso el dramático sufrimiento, explotación y vejaciones que sufrían los trabajadores de Poza Rica, a causa del desamparo laboral.

Hicieron una colecta y le regalaron 70 pesos para gastos del viaje; además le dieron una carta para Gregorio L. González, uno de los principales activistas de Poza Rica, así como un ejemplar del contrato colectivo de trabajo en vigor; también, una circular fechada el 30 de junio para convocar a una reunión donde se constituiría la organización sindical. El día señalado, 9 de julio, llegaron a Poza Rica los comisionados Manuel García, Francisco H. Méndez y José Barragán Camacho.

Un poco menos de 200 trabajadores constituyeron la sección 2 del “Sindicato de Obreros y Empleados de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila”. Nombraron dirigente a Gregorio L. González. Así nació el sindicalismo petrolero en Poza Rica, apadrinado por sus hermanos de Tampico-Madero.

El 5 de agosto de 1935 se fundó en la ciudad de México el STPRM. Ciudad Madero integró la Sección No. 2, y Poza Rica fue la Delegación 2 de esta sección.

Pero en el ambiente de la farándula las cosas sucedieron de otra manera. Y les juro que esto no lo viví, sino que me lo contaron.

Doña Anita, una mujerzota entrada en años y en carnes, era de origen potosino. Vino al próspero campo petrolero de Poza Rica allá por el año 1935, a regentear un salón de baile con orquesta y vinos importados y del país, que tenía el servicio adicional de cuartos anexos en el segundo piso y mujeres hermosas y caras. Aquella casota de madera se conoció con el nombre de “El Mecatepec” Tomó el nombre de la hacienda San Miguel Mecatepec, en la otra margen del río Cazones, pero la voz popular le decía “El Mecate”.

Doña Anita fue empleada del cabaret “María la O” en Tampico; después abrió su propio establecimiento en la playa de Miramar. Hasta ahí llegaba el comandante de las Huastecas, coronel Lázaro Cárdenas (que tenía su cuartel en Bellavista, Pueblo Viejo), a deleitarse con los vinos, viandas y hembras que la propietaria le proporcionaba. Coloquialmente don Lázaro le decía “comadre”.

Por las anteriores razones, y la influencia de su “compadre”, ahora general y nada menos que presidente de la república, no tuvo ningún problema para instalar en la hoy colonia Lázaro Cárdenas, un establecimiento en el giro que dominaba. De ahí salieron muchas de las guapas mujeres que prestaba sus servicios y vivieron en unión libre con algunos técnicos y trabajadores petroleros que habían sido sus clientes habituales, hasta que decidieron formalizarse como pareja. Esta casona ardiente funcionó durante más de 20 años. Doña Anita regresó a Tampico donde falleció.

El 20 de noviembre de ese año llegaron los trabajadores de la compañía “Sábalo Transportation“ a la cercana Congregación coatzinteca de La Petromex, asiento de la Compañía “Petróleos de México, S.A.” fundada por el presidente de la república Abelardo L. Rodríguez en 1933 y luego, de la “Administración General del Petróleo Nacional”. En 1935 funcionó la línea TATSA, de aviones bimotores a Tampico.

En 1936, la compañía “Sábalo” fundó una escuela primaria en la congregación Petromex y trajo de Tampico al maestro Raúl Rivera Valenzuela como director.

A raíz de la expropiación petrolera, el comedor del campo petrolero de Poza Rica fue atendido por el chino José Wong Bee (que había conocido a Lázaro Cárdenas en Pueblo Viejo); éste chino y sus paisanos dieron a conocer con gran aceptación del público los kekis (mantecados), bisquets, milanesa (bistec empanizado), chop suey, pay de leche y de piña, y el café con leche servido en vaso, ya no en jarro. El otro chino en esta historia es Roberto Ham Sik.

Los trabajadores petroleros de Poza Rica, como resultado del crecimiento de su membrecía y la enorme producción de los campos, lograron constituir la Sección No.30 del STPRM, el 12 de febrero de 1937. Dejaron la tutela de Ciudad madero.

Por estas fechas, algunos vecinos, adaptaban una antena entre dos altos tarros de donde bajaban el cable hasta el aparato radiorreceptor, de bulbos, que funcionaba con un acumulador de automóvil. Ahí escuchaban la estación XEFW de Tampico, con su locutor estrella Carlos Enrique Núñez de Cáceres. Un programa muy gustado era el de la hora de los aficionados. Otro esperado era el noticiario. Los tampiqueños no podían ocultar la nostalgia cuando las ondas hertzianas lanzaban al aire los comerciales: “Café El Cuco, no es el único es el mejor, sabroso como ninguno”, o los eventos del Night Club Normandie del Hotel Inglaterra, con su variedad de la ciudad de México, o los bailes y posadas que amenizaba la orquesta Tampico de Claudio Rosas o la Gatos Negros de Henry Cerda.

En 1941 el joven cantante tampiqueño Mario Rodríguez Zaragoza (ganador de un concurso de canto en la estación XEFW), rentaba un cuarto de tarros en el área de La Vía, en el kilómetro 52, y a la sazón formaba un dueto con el cancionero Gilberto Ramírez Loya “El Borrego”. En sus ratos libres intentó enseñar guitarra a su vecino de 8 años llamado Ovidio Hernández Gómez, que era zurdo y nunca aprendió, en cambio años después sería primera voz del trío Los Astros, Los Galantes y Los Panchos.

A la llegada del ingeniero Jaime J. Merino como superintendente distrital de Pemex, en 1941, empieza el forcejeo con el gerente de Pemex en Tampico Ing. Vicente Inguanzo hasta que logra independizarse como Distrito.

Los tampiqueños también destacaron en el ambiente deportivo: En 1944 el equipo de beisbol Poza Rica jugaba en la Liga del Golfo. Participaban los equipos: El Mante (primero comandados por Vinicio García y luego por La Pingua Canales), Tampico, Ebano y otros. Los Ampayers que destacaron en los juegos de la Liga Interpetrolera de Poza Rica fueron los tampiqueños: Rubén Macías “La Tripa”, Ismael Ruiz “La Tarecua” y Carlos Martínez “La Macorina”.

Por Leonardo Zaleta.

Cronista de la ciudad.

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Ordenar para invertir: Rocío Nahle

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Ordenar para invertir: Rocío Nahle

En la administración pública, pocas decisiones son tan visibles como la compra de activos, pero pocas son tan determinantes como la depuración de lo que ya no sirve.

No es minúsculo el reto que se ha planteado la gobernadora Rocío Nahle García, porque no es solo una política de ajuste, sino en sostenerla en el tiempo.

El proyecto lo tiene claro: ordenar el presente es, en el fondo, una forma de financiar el futuro.

“Llegamos a ordenar” y “orden, orden, orden”, han sido las frases más enunciadas de la primera mujer gobernadora.

Y en #Veracruz, ambas rutas están ocurriendo al mismo tiempo y revelan una lógica de gobierno que va más allá de la simple adquisición: una reestructura basada en eficiencia y disciplina financiera.

Por ello, mientras Rocío Nahle incorpora helicópteros, ambulancias, pipas y equipo especializado para atender emergencias, seguridad y servicios públicos, también reconoce un problema estructural acumulado durante años: miles de vehículos inservibles, abandonados o convertidos en chatarra que, lejos de representar patrimonio, generan gasto constante.

La normativa obliga a mantener aseguradas estas unidades y cubrir obligaciones fiscales como la tenencia, aun cuando no estén en operación. Es decir, el gobierno paga por activos que no sirven.

Y es ahí donde la disciplina financiera deja de ser discurso y se convierte en acción: identificar el problema, cuantificarlo y tomar decisiones para eliminar esa carga.

La ruta elegida —dar de baja estos bienes con autorización del Congreso y llevarlos a subasta— no sólo limpia inventarios, también libera recursos. Es una medida que, en términos administrativos, implica pasar de un modelo de acumulación pasiva a uno de gestión activa del patrimonio público.

Hoy en #Veracruz se puede observar una lógica, que gobernar también es ordenar lo que nadie quiso atender.

 

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El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta

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El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

Quien nada arriesga, nada tiene derecho a esperar”. – Friedrich von Schiller.

En #Veracruz, la historia financiera reciente no se explica sin un capítulo que todavía duele: la bursatilización de las participaciones federales municipales. Un mecanismo vendido como solución inmediata, pero que terminó convirtiéndose en una camisa de fuerza para 199 ayuntamientos. Hoy, ese pasado regresa al centro del debate, no por nostalgia, sino por la decisión de la gobernadora Rocío Nahle García de desmontar —de una vez por todas— uno de los engranajes más perversos de la ingeniería financiera estatal.

Conviene recordar el origen. Bajo el gobierno de Fidel Herrera Beltrán y operado con precisión quirúrgica durante la administración de Javier Duarte de Ochoa, el esquema de bursatilización ofreció a los municipios liquidez inmediata a cambio de comprometer ingresos futuros. Era, en términos simples, hipotecar el mañana para sobrevivir el presente. El problema no fue solo el instrumento financiero, sino el contexto: opacidad, tasas elevadas y una cadena de intermediarios que hicieron de la deuda un negocio redondo.

Los resultados están a la vista: ayuntamientos que, en muchos casos, ya pagaron dos veces el valor original del crédito y siguen atrapados en una espiral que limita su capacidad de inversión. Calles sin pavimentar, servicios deficientes y presupuestos atados a decisiones tomadas hace más de una década. Esa es la herencia real de la “ingeniería financiera” que hoy algunos pretenden olvidar.

Ahí es donde entra la actual administración estatal. Lo que está en marcha no es una ocurrencia ni un acto de voluntarismo político: es una estrategia integral de saneamiento. Desde el inicio de su gestión, Nahle García apostó por una premisa elemental pero poco practicada: no gastar más de lo que se tiene. Bajo ese principio se han implementado medidas que, aunque poco espectaculares, resultan estructurales: depuración de nómina, eliminación de “aviadores”, disciplina presupuestal, revisión de pasivos y renegociación de intereses.

Pero el punto de quiebre está en el siguiente paso: intervenir en el esquema de bursatilización municipal. La propuesta —tan técnica como políticamente disruptiva— consiste en que el gobierno estatal adquiera la deuda que hoy está en manos de tenedores privados, para reestructurarla bajo condiciones más favorables y liberar a los municipios de esa carga asfixiante.

No es menor. Significa arrebatarle a los mercados financieros un negocio de largo plazo y devolver margen de maniobra a los ayuntamientos. Significa, también, que el Estado asuma un rol activo donde antes predominaba la lógica de la intermediación privada.

La reacción de la oposición era previsible. PAN y PRI cuestionan costos, sospechan intenciones y lanzan preguntas que, en el fondo, evitan una más incómoda: ¿quién creó el problema? Porque el debate no puede aislarse del origen. Fueron justamente esos grupos políticos los que, en su momento, avalaron o diseñaron los mecanismos que hoy mantienen atados a los municipios.

El argumento de que “le costará caro al Estado” merece matices. ¿Más caro que seguir transfiriendo recursos durante años a esquemas financieros que ya se han cobrado varias veces? ¿Más oneroso que perpetuar la dependencia de los municipios frente a contratos que no controlan? El costo real no está solo en pesos, sino en oportunidades perdidas.

Por supuesto, no hay soluciones mágicas. El rescate implica riesgos, exige transparencia y demanda una ejecución impecable. Pero también abre una posibilidad inédita: que los municipios recuperen capacidad de inversión, que el dinero público deje de alimentar inercias financieras y que la deuda deje de ser un instrumento de control político y económico.

Lo que realmente está en juego no es solo un esquema financiero, sino una forma de entender el poder. Durante años, la deuda fue utilizada como palanca de sometimiento: quien controla el flujo, controla la decisión. Desmontar ese modelo implica redistribuir poder hacia lo local, hacia los ayuntamientos, hacia la obra pública tangible.

Por eso incomoda. Porque rompe inercias. Porque exhibe excesos pasados. Y porque demuestra que, con orden y voluntad política, incluso los problemas más enraizados pueden enfrentarse.

La pregunta de fondo no es cuánto cuesta rescatar a los municipios. La pregunta es cuánto le ha costado a Veracruz no hacerlo antes.

Al tiempo.

[email protected]

X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

 

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Día Mundial del Libro

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Al Mtro. Juan Nicolás Callejas Roldán

Con inmodificable afecto

 

Poza Rica, Ver. (Vanguardia de Veracruz).- Qué bueno que este día se dedicó al libro, y tratando de impulsar la lectura debemos tener presente que los libros no muerden, hay que acercarnos a ellos, los libros nos cultivan, nos sensibilizan, nos orientan, nos preparan y nos aclaran la visión del mundo y de la vida; ¡¡cuántas frases sugestivas hay al respecto!!: “No leo para saber más, sino para ignorar menos”, “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora” … “No lees porque no sabes o no sabes porque no lees”, “Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”… Los libros nos enseñan que se puede aprender del pasado, que se puede soñar con el futuro, pero que se debe vivir en el presente. Un libro puede sintetizar una época y develar el alma de una sociedad.

Aprovecho este Día del Libro para prestigiar la imagen de un célebre escritor que a través de la historia arbitrariamente es juzgado, me refiero a Nicolás Maquiavelo, quien fue diplomático, filosofo, político y escritor florentino, fundamentalmente en el renacimiento y considerado el padre de la ciencia política moderna, su obra más brillante fue “El Príncipe”; actualmente a este gran personaje algunos lo identifican como un hombre perverso, sin escrúpulos, nada de eso es cierto. El analizó el poder realista, separando la política de la moral tradicional; le adjudican la frase “El fin justifica los medios”, frase que nunca escribió. Por esta razón, entre otras, debemos leer para no decir lo que otros dicen, que, aunque se repita mil veces, siempre será una mentira o una falsedad.

Ahora, en esta fecha, en este día dedicado a la cultura ¿Deseas que te recomendemos un libro? Con gusto lo haremos. Además de la Biblia y el Quijote de la Mancha, te agregamos: Un son que canta en el río, El Corazón de Piedra Verde, Siddhartha, Sinuhé el egipcio, El llano en llamas, El principito, Más cornadas da el hambre, Casi el paraíso, Los renglones torcidos de Dios, El padrino, El casco de botella y, por supuesto, a esta breve sugerencia agregamos, La Historia de Alois Walterio (Un enlace con la vida extraterrestre) de mi autoría.

¿Quieres leer un libro y no lo tienes?

Festejemos el Día del Libro haciéndotelo llegar, sólo por este día, felicidades a todos los escritores y a todas las editoras.

 

Cordialmente

Rafael Martínez Zaleta

[email protected]

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