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Columna || CIUDADANO DEL MUNDO
Poza Rica, Ver.- (Vanguardia de Veracruz).- A la mitad del siglo XIX, el 19 de mayo de 1863 cayó Puebla. Ante el avance de los franceses rumbo a la capital, el 29 de mayo, el presidente Juárez trasladó los poderes a San Luis Potosí. El 31 salió de la capital y el 10 de junio, con banderas desplegadas, entraron Forey, Bazaine, Saligny, Márquez y Almonte, y se fueron apoderando de todo el país.
Forey formó una Regencia con Almonte; Mariano Salas y el obispo Labastida, que era la figura principal, y una “Asamblea de 215 Notables” que presidió Todosio Lares, la cual decidió que era voluntad de los mexicanos adoptar la monarquía moderada y hereditaria como forma de gobierno. La ofrecía a Maximiliano, y en caso de no aceptar, apelaban a la benevolencia del emperador francés Napoleón III para que seleccionara otro príncipe católico. Se haría lo que él quisiera. Actitud traidora, humillante y servil.
Esta perniciosa comisión se entrevistó con Maximiliano de Habsburgo para ofrecerle el trono del imperio mexicano el 3 de octubre de 1863. Los testaferros fingían ignorar que Napoleón pretendía extender sus redes sobre América, aprovechando que E.U. se enfrascaba en una guerra civil, así como conquistar los mercados latinoamericanos.
En los E.U., el general Ulises Grant alcanzó importantes victorias. Robert Lee, el mejor de los generales del ejército del sur, ya había sido derrotado por Meade.
En un informe fechado el 3 de enero de 1864, Napoleón “El pequeño” le prometió a Maximiliano que nunca le faltaría el apoyo de Francia, que las tropas francesas se retirarían poco a poco, conforme se fueran organizando las nacionales; pero podría contar con 6,000 hombres de la legión extranjera por 6 u 8 años. Los Tratados de Miramar fueron un pacto entre Napoleón y Maximiliano.
El de Habsburgo aceptó la corona imperial el 10 de abril de 1864. Maximiliano y Carlota Amalia emprendieron el viaje en la fragata “Novara”.
Juárez envió una carta a Maximiliano antes que se embarcara rumbo a México, y otra a la Logia Masónica de Austria, dándole los pormenores del estado de las cosas de manera confidencial, y advirtiendo que un hermano de la fraternidad no viola los derechos de otro, pero no fue atendido.
Sin embargo, antes de arribar a tierras mexicanas, Maximiliano envió un comisionado para proponer a Juárez una entrevista “para discutir los negocios de México de una manera amigable, de acuerdo con la voluntad del pueblo”. El ejército francés ya era dueño de la capital.
El 28 de mayo de 1864 llegaron a Veracruz; fueron recibidos fríamente. A partir de Córdoba, los conservadores organizaron fastuosas recepciones hasta su arribo a la capital el 12 de junio.
Se acomodó Miguel Miramón, (presidente, según el plan de Tacubaya), que fue acusado de insubordinación por Aquiles Bazaine.
El 20 de mayo de 1864, Juárez dio respuesta a la carta que Maximiliano le enviara a bordo de la Novara, donde le ofrecía incorporarlo a su gobierno. El párrafo final no puede ser más elocuente, dice: “Es dado al hombre, Señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen, y de los vicios propios, una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará”.
Los generales de la reacción se fueron apoderando del territorio nacional: Querétaro, Morelia, San Miguel Allende, Guadalajara, Lagos de Moreno, San Luis Potosí, etc. Juárez era el enemigo invisible.
La deplorable situación económica del país, el derroche de la corte del emperador, el sueldo de millón y medio de pesos anuales que se asignó, los gastos de los ejércitos francés, austriaco y belga, de aproximadamente 63,000 efectivos; la falta de reconocimiento internacional al imperio, y sobre todo, el desencanto de los conservadores por la ideología un tanto liberal que sostenía Maximiliano, empezaron a debilitar al monarca europeo, que no se plegaba a los mandatos del clero, que pretendía recuperar sus fueros.
Pero a los ojos de los países latinoamericanos, la hazaña y el sacrificio de Juárez, la proeza de Ignacio Zaragoza y la tenaz resistencia de los liberales mexicanos, no pasaban inadvertidos.
El gobierno de Uruguay envió una condecoración al general Zaragoza; Perú colectó fondos para poyar la causa; Venezuela a través del expresidente Páez y el general Capó ofreció colaborar con los Estados Unidos del Norte cuando decidiera respaldar a los liberales; Bolivia inició una misión diplomática para manifestar su apoyo moral; Chile hizo un donativo de 513 libras esterlinas para los hospitales; la prensa de Paraguay publicaba notables artículos en defensa de México, y en Buenos Aires se celebraron honras fúnebres en memoria de los valientes mexicanos que sucumbieron en la batalla de Puebla.
En Bogotá, el Congreso de Colombia expidió el decreto de 1 de mayo de 1865, que en su parte medular señala “…en vista de la abnegación y perseverancia que el señor Benito Juárez, en calidad de presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, ha desplegado en la defensa de la independencia y la libertad de su patria, declara que dicho ciudadano ha merecido bien de la América”.
De esta manera le fue concedido en vida el honroso título de Benemérito de nuestro continente. Sobre esta distinción, Juárez anotó: “Yo agradezco este favor, pero… he procurado cumplir con mi deber y nada más”. (Dos años más tarde, el 11 de mayo, el Congreso de la República Dominicana ratificó la declaración de Benemérito de las Américas).
En los Estados Unidos, el presidente Andrew Johnson (substituto de Lincoln) a través del secretario de Estado Seward se dirigió a Luis Napoleón a fines de 1865, para manifestar su descontento al ver al ejército francés invadir México, y consideró estas hostilidades como una afrenta a las instituciones republicanas de su país.
Bazaine recibió la orden de reconcentrar el ejército francés. Pero para regresar con gloria había que convencer a Maximiliano que abdicara al trono de México. Rehusó.
En un intento desesperado, Maximiliano pretendió convocar a un Congreso el 1 de diciembre del 1866, afirmando estar decidido a aceptar la elección del propio Benito Juárez si esa era la voluntad nacional. Por fin, los 26,000 invasores, salieron del país el 5 de febrero de 1867.
Maximiliano enfiló hacia Querétaro. En Orizaba el ministro de Austria en México le comunicó que su hermano Francisco José le impedía el retorno a Austria. Y su madre lo exhortaba a enfrentar los acontecimientos con honor.
Acorralado, Maximiliano intentó por tercera ocasión una negociación con Juárez, planteando la reconciliación de las fuerzas enfrentadas.
Los imperialistas sitiados en Querétaro, titubearon para romper el cerco, dando tiempo a que llegaran Mariano Escobedo y Ramón Corona. Se apoderaron por sorpresa del Convento de La Cruz.
A pesar de las fuertes presiones internacionales que se ejercieron para que Juárez conmutara la pena, el 19 de junio de 1867, Maximiliano, Miramón y Mejía, fueron ejecutados en el Cerro de las Campanas. Con esto se cancelaba la posibilidad de que en adelante fuera bandera de sus adversarios.
Por Leonardo Zaleta
Cronista de la ciudad
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Ordenar para invertir: Rocío Nahle
Ordenar para invertir: Rocío Nahle
En la administración pública, pocas decisiones son tan visibles como la compra de activos, pero pocas son tan determinantes como la depuración de lo que ya no sirve.
No es minúsculo el reto que se ha planteado la gobernadora Rocío Nahle García, porque no es solo una política de ajuste, sino en sostenerla en el tiempo.
El proyecto lo tiene claro: ordenar el presente es, en el fondo, una forma de financiar el futuro.
“Llegamos a ordenar” y “orden, orden, orden”, han sido las frases más enunciadas de la primera mujer gobernadora.
Y en #Veracruz, ambas rutas están ocurriendo al mismo tiempo y revelan una lógica de gobierno que va más allá de la simple adquisición: una reestructura basada en eficiencia y disciplina financiera.
Por ello, mientras Rocío Nahle incorpora helicópteros, ambulancias, pipas y equipo especializado para atender emergencias, seguridad y servicios públicos, también reconoce un problema estructural acumulado durante años: miles de vehículos inservibles, abandonados o convertidos en chatarra que, lejos de representar patrimonio, generan gasto constante.
La normativa obliga a mantener aseguradas estas unidades y cubrir obligaciones fiscales como la tenencia, aun cuando no estén en operación. Es decir, el gobierno paga por activos que no sirven.
Y es ahí donde la disciplina financiera deja de ser discurso y se convierte en acción: identificar el problema, cuantificarlo y tomar decisiones para eliminar esa carga.
La ruta elegida —dar de baja estos bienes con autorización del Congreso y llevarlos a subasta— no sólo limpia inventarios, también libera recursos. Es una medida que, en términos administrativos, implica pasar de un modelo de acumulación pasiva a uno de gestión activa del patrimonio público.
Hoy en #Veracruz se puede observar una lógica, que gobernar también es ordenar lo que nadie quiso atender.
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El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta
El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta
Astrolabio Político
Por: Luis Ramírez Baqueiro
“Quien nada arriesga, nada tiene derecho a esperar”. – Friedrich von Schiller.
En #Veracruz, la historia financiera reciente no se explica sin un capítulo que todavía duele: la bursatilización de las participaciones federales municipales. Un mecanismo vendido como solución inmediata, pero que terminó convirtiéndose en una camisa de fuerza para 199 ayuntamientos. Hoy, ese pasado regresa al centro del debate, no por nostalgia, sino por la decisión de la gobernadora Rocío Nahle García de desmontar —de una vez por todas— uno de los engranajes más perversos de la ingeniería financiera estatal.
Conviene recordar el origen. Bajo el gobierno de Fidel Herrera Beltrán y operado con precisión quirúrgica durante la administración de Javier Duarte de Ochoa, el esquema de bursatilización ofreció a los municipios liquidez inmediata a cambio de comprometer ingresos futuros. Era, en términos simples, hipotecar el mañana para sobrevivir el presente. El problema no fue solo el instrumento financiero, sino el contexto: opacidad, tasas elevadas y una cadena de intermediarios que hicieron de la deuda un negocio redondo.
Los resultados están a la vista: ayuntamientos que, en muchos casos, ya pagaron dos veces el valor original del crédito y siguen atrapados en una espiral que limita su capacidad de inversión. Calles sin pavimentar, servicios deficientes y presupuestos atados a decisiones tomadas hace más de una década. Esa es la herencia real de la “ingeniería financiera” que hoy algunos pretenden olvidar.
Ahí es donde entra la actual administración estatal. Lo que está en marcha no es una ocurrencia ni un acto de voluntarismo político: es una estrategia integral de saneamiento. Desde el inicio de su gestión, Nahle García apostó por una premisa elemental pero poco practicada: no gastar más de lo que se tiene. Bajo ese principio se han implementado medidas que, aunque poco espectaculares, resultan estructurales: depuración de nómina, eliminación de “aviadores”, disciplina presupuestal, revisión de pasivos y renegociación de intereses.
Pero el punto de quiebre está en el siguiente paso: intervenir en el esquema de bursatilización municipal. La propuesta —tan técnica como políticamente disruptiva— consiste en que el gobierno estatal adquiera la deuda que hoy está en manos de tenedores privados, para reestructurarla bajo condiciones más favorables y liberar a los municipios de esa carga asfixiante.
No es menor. Significa arrebatarle a los mercados financieros un negocio de largo plazo y devolver margen de maniobra a los ayuntamientos. Significa, también, que el Estado asuma un rol activo donde antes predominaba la lógica de la intermediación privada.
La reacción de la oposición era previsible. PAN y PRI cuestionan costos, sospechan intenciones y lanzan preguntas que, en el fondo, evitan una más incómoda: ¿quién creó el problema? Porque el debate no puede aislarse del origen. Fueron justamente esos grupos políticos los que, en su momento, avalaron o diseñaron los mecanismos que hoy mantienen atados a los municipios.
El argumento de que “le costará caro al Estado” merece matices. ¿Más caro que seguir transfiriendo recursos durante años a esquemas financieros que ya se han cobrado varias veces? ¿Más oneroso que perpetuar la dependencia de los municipios frente a contratos que no controlan? El costo real no está solo en pesos, sino en oportunidades perdidas.
Por supuesto, no hay soluciones mágicas. El rescate implica riesgos, exige transparencia y demanda una ejecución impecable. Pero también abre una posibilidad inédita: que los municipios recuperen capacidad de inversión, que el dinero público deje de alimentar inercias financieras y que la deuda deje de ser un instrumento de control político y económico.
Lo que realmente está en juego no es solo un esquema financiero, sino una forma de entender el poder. Durante años, la deuda fue utilizada como palanca de sometimiento: quien controla el flujo, controla la decisión. Desmontar ese modelo implica redistribuir poder hacia lo local, hacia los ayuntamientos, hacia la obra pública tangible.
Por eso incomoda. Porque rompe inercias. Porque exhibe excesos pasados. Y porque demuestra que, con orden y voluntad política, incluso los problemas más enraizados pueden enfrentarse.
La pregunta de fondo no es cuánto cuesta rescatar a los municipios. La pregunta es cuánto le ha costado a Veracruz no hacerlo antes.
Al tiempo.
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx
Rocío Nahle anuncia plan para liquidar deuda de bursatilización en municipios de Veracruz
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Día Mundial del Libro
Al Mtro. Juan Nicolás Callejas Roldán
Con inmodificable afecto
Poza Rica, Ver. (Vanguardia de Veracruz).- Qué bueno que este día se dedicó al libro, y tratando de impulsar la lectura debemos tener presente que los libros no muerden, hay que acercarnos a ellos, los libros nos cultivan, nos sensibilizan, nos orientan, nos preparan y nos aclaran la visión del mundo y de la vida; ¡¡cuántas frases sugestivas hay al respecto!!: “No leo para saber más, sino para ignorar menos”, “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora” … “No lees porque no sabes o no sabes porque no lees”, “Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”… Los libros nos enseñan que se puede aprender del pasado, que se puede soñar con el futuro, pero que se debe vivir en el presente. Un libro puede sintetizar una época y develar el alma de una sociedad.
Aprovecho este Día del Libro para prestigiar la imagen de un célebre escritor que a través de la historia arbitrariamente es juzgado, me refiero a Nicolás Maquiavelo, quien fue diplomático, filosofo, político y escritor florentino, fundamentalmente en el renacimiento y considerado el padre de la ciencia política moderna, su obra más brillante fue “El Príncipe”; actualmente a este gran personaje algunos lo identifican como un hombre perverso, sin escrúpulos, nada de eso es cierto. El analizó el poder realista, separando la política de la moral tradicional; le adjudican la frase “El fin justifica los medios”, frase que nunca escribió. Por esta razón, entre otras, debemos leer para no decir lo que otros dicen, que, aunque se repita mil veces, siempre será una mentira o una falsedad.
Ahora, en esta fecha, en este día dedicado a la cultura ¿Deseas que te recomendemos un libro? Con gusto lo haremos. Además de la Biblia y el Quijote de la Mancha, te agregamos: Un son que canta en el río, El Corazón de Piedra Verde, Siddhartha, Sinuhé el egipcio, El llano en llamas, El principito, Más cornadas da el hambre, Casi el paraíso, Los renglones torcidos de Dios, El padrino, El casco de botella y, por supuesto, a esta breve sugerencia agregamos, La Historia de Alois Walterio (Un enlace con la vida extraterrestre) de mi autoría.
¿Quieres leer un libro y no lo tienes?
Festejemos el Día del Libro haciéndotelo llegar, sólo por este día, felicidades a todos los escritores y a todas las editoras.
Cordialmente
Rafael Martínez Zaleta
Atención Ciudadana
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