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Una imprevista reunión con mi destino: Rafael Martínez

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Hace unos meses me enfrente a la más extraordinaria de mis experiencias, tuve una imprevista reunión con mi destino que estuvo a punto de cambiar el curso de mi vida, una noche al salir de mi oficina, me agobio un ligero dolor en el área cardíaca, quise avanzar y sentí que el corazón se me salía de la caja torácica. Como pude llegue a mi casa y le dije a mi familia que me sentía mal, una de mis hijas se expresó “como rebozas de salud ya no sabes que enfermedad inventar”…tres días después me hicieron la prueba de esfuerzo y la conclusión fue positiva a la presencia de isquemia miocárdica en región inferior y lateral baja.

Muy temprano me levante al otro día, pero fue un amanecer triste, sombrío, melancólico, ahora estaba seguro que enfrentaba una situación que ponía en riesgo mi vida. Aquella mañana encomendándome a Dios oré con mucho fervor y posteriormente me dirigí a consulta con el cardiólogo.

El doctor Rodolfo Oviedo Pérez después de interpretar mis exámenes de laboratorio y prueba de esfuerzo y con un estilo, franco, afectuoso he infundido de mucha seguridad me dijo; “prepárese es posible que con un catéter solucionemos su padecimiento, pero tenemos varias opciones, y a la vez me comento que había un programa que el DIF Estatal ha puesto en marcha, se llama “de corazón a corazón” me invito a que me inscribiera.

Mi esposa que nunca ha podido disimular sus sentimientos, con mucha seriedad me mostro una receta indicándome: que antes de comer me hiciera unos exámenes y que se los presentara al día siguiente al doctor Mauricio Zaragoza a las 8 am. En punto en el Hospital Regional de Especialidades de Veracruz, supe que mi familia sabia más de lo que imaginaba. A las cinco de la mañana del otro día salí rumbo a Veracruz, presentía en aquella madrugada que mi vida estaba a punto de cambiar, al llegar al hospital ya me esperaba el doctor Zaragoza, después de una breve consulta fui conducido al área donde practicarían el cateterismo, tres horas después fui conducido ante el doctor  Alejandro Calderón Barbosa, cardiólogo adscrito al programa “de corazón a corazón” quien con mucha seriedad me informó que el reporte de cateterismo cardiaco recomendaba como primera alternativa la revascularización quirúrgica, que era necesario intervenirme lo más pronto posible. Comentó con otro médico mi caso, solicitó información a Trabajo Social e instruyó “lo voy a dar de alta en este momento, pero deberá presentarse en este hospital el día domingo a las 10 de la mañana, el lunes a las 15 horas lo vamos a operar del corazón”.

Ese día era viernes 5, el domingo a las 10 horas me presentaría y el lunes a las tres de la tarde me hallaría en la cuenta regresiva a la que algún día todos los seres vivos nos tenemos que enfrentar.

La noche de ese día viernes le pedí a un amigo que me acompañara a la iglesia, ¿a cuál me pregunto?  …a la que sea, voy en busca de una respuesta para tranquilizar esta inquietud que traigo, no caminamos mucho y encontramos una, era la iglesia de la virgen del Carmen, la Patrona de los Pescadores; entramos y fuimos recibidos por un sacerdote de avanzada edad, a punto de llorar le expliqué  la tragedia que estaba sufriendo… no te preocupes hijo, escuché; mírame a los ojos, le observé su rostro, aquel rostro era el reflejo de la bondad, de la santidad; deja darte un abrazo hijo mío y así abrazados sentencio: “dentro de 15 días aquí te espero para que le agradezcas a la virgencita el que te haya devuelto la salud”.

El domingo 7 muy sugestiva la fecha, recibí visitas, entre ellos llegó Gustavo Cadena; viejo amigo de laureados tiempos, diciéndome a quemarropa “Te vez bien, admiro tu fortaleza”… desde el quinto piso observaba cómo un sol agónico cambiaba las tonalidades de las olas del mar. La tarde se despedía, mi amigo también y vendría la noche, después otro amanecer, quizá el último. Y en aquellas nuevas horas del día lunes, en el reloj de mi vida, camino al quirófano recordé aquel viejo aforismo: Vulneram omnes última necat “Todas hieren, la última mata”…pero no, mi destino era otro, horas después me di cuenta que las leyes divinas habían fallado a mi favor.

Una voz femenina me despertó ¿Cómo se siente? ¡Bien! Contesté; era la doctora Elena Vidal Reyes, mi anestesióloga cardiovascular, después se acercó el doctor Ricardo Verdad, médico intensivista. Una euforia extraña me invadía, quien sabe qué hora sería, me sentía extraviado en el tiempo, pero poco a poco generaba consciencia de que Dios, a través de unas manos milagrosas, me había dado en esta vida una segunda oportunidad, pensé que llegaba al punto final de mi vida, pero Dios tenía otros planes conmigo. Ciertamente a los 15 días fui a la iglesia del Carmen para agradecerle a la santísima virgen su abrigo y protección.

Hay que interpretar bien esta historia, ya que debe haber ocasiones en que no nos damos cuenta que Dios en su infinita bondad, nos da una segunda oportunidad para continuar nuestro destino aquí en la tierra.

Rafael Martínez Zaleta

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MERECIDO RECONOCIMIENTO

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Xalapa, Ver.- (Vanguardia de Veracruz).- Tengo veinte años trabajando en el palacio de gobierno y nunca vi, ni supe que un gobernador en su mandato le haya dado un mantenimiento formal y adecuado.

Siempre que se acercaban las fiestas Patrias el Palacio se pintaba con los colores que a cada gobernante se le ocurría y me atrevo a decir, salvo que alguien me desmienta, que esta es la primeva vez en toda su historia que se le da mantenimiento preventivo, correctivo y predictivo, es decir integral en todas sus formas y aspectos hasta en sus mínimos detalles.

Y hago este comentario porque me resisto a pertenecer a aquellos “Que son muy buenos para ver lo malo, pero muy malos para ver lo bueno”.

La gobernadora de Veracruz como todos los seres humanos puede tener errores, pero también aciertos y muy atinados, y no pretendo hacer ninguna defensa, ella no necesita defensa, sencillamente trato de darle el lugar que en algunas cosas a pulso se ha ganado.

Efectivamente, hay unas áreas en palacio de gobierno que durante muchos años se encontraron en total abandono y una de ellas es la Sala Carranza, en situación similar se encuentra el área de Recursos Humanos y oficinas adjuntas, donde las grietas, el polvo y la ruptura de lámparas son el pan de cada día; ¿Hay que esperar?, esperar que el techo se derrumbe y se presente una tragedia?… o será que se pueda tapar el pozo antes de que el niño se ahogue?

A veces nuestras tendencias políticas o maneras de pensar nos hacen expresar juicios con mucha crudeza, pero… ¿Qué sucedería si esas voces que censuran con Tanta enjundia, tuvieran un familiar cercano laborando en palacio y llegare a pasar una desgracia por la falta de mantenimiento, como Dios no lo quiera pudiera suceder?

La gobernadora, amén de la remodelación y mantenimiento de varios edificios, ha impulsado proyectos prioritarios en infraestructura vial, educativa, administrativa y edificios públicos entre otros; y por estas razones comparto la justa y merecida iniciativa de mis compañeros, para que uno de estos espacios rehabilitados lleve el nombre de nuestra gobernadora; el nombre de quien con estas medidas preventivas tal vez esté evitando una desgracia; Que lleve el nombre de quien se esmera por darle brillantez al edificio público más importante del estado, el mismo que durante muchas décadas, se halló en el descuido, en la dejadez y el abandono.

Rafael Martínez Zaleta

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Ordenar para invertir: Rocío Nahle

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Ordenar para invertir: Rocío Nahle

En la administración pública, pocas decisiones son tan visibles como la compra de activos, pero pocas son tan determinantes como la depuración de lo que ya no sirve.

No es minúsculo el reto que se ha planteado la gobernadora Rocío Nahle García, porque no es solo una política de ajuste, sino en sostenerla en el tiempo.

El proyecto lo tiene claro: ordenar el presente es, en el fondo, una forma de financiar el futuro.

“Llegamos a ordenar” y “orden, orden, orden”, han sido las frases más enunciadas de la primera mujer gobernadora.

Y en #Veracruz, ambas rutas están ocurriendo al mismo tiempo y revelan una lógica de gobierno que va más allá de la simple adquisición: una reestructura basada en eficiencia y disciplina financiera.

Por ello, mientras Rocío Nahle incorpora helicópteros, ambulancias, pipas y equipo especializado para atender emergencias, seguridad y servicios públicos, también reconoce un problema estructural acumulado durante años: miles de vehículos inservibles, abandonados o convertidos en chatarra que, lejos de representar patrimonio, generan gasto constante.

La normativa obliga a mantener aseguradas estas unidades y cubrir obligaciones fiscales como la tenencia, aun cuando no estén en operación. Es decir, el gobierno paga por activos que no sirven.

Y es ahí donde la disciplina financiera deja de ser discurso y se convierte en acción: identificar el problema, cuantificarlo y tomar decisiones para eliminar esa carga.

La ruta elegida —dar de baja estos bienes con autorización del Congreso y llevarlos a subasta— no sólo limpia inventarios, también libera recursos. Es una medida que, en términos administrativos, implica pasar de un modelo de acumulación pasiva a uno de gestión activa del patrimonio público.

Hoy en #Veracruz se puede observar una lógica, que gobernar también es ordenar lo que nadie quiso atender.

 

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El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta

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El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

Quien nada arriesga, nada tiene derecho a esperar”. – Friedrich von Schiller.

En #Veracruz, la historia financiera reciente no se explica sin un capítulo que todavía duele: la bursatilización de las participaciones federales municipales. Un mecanismo vendido como solución inmediata, pero que terminó convirtiéndose en una camisa de fuerza para 199 ayuntamientos. Hoy, ese pasado regresa al centro del debate, no por nostalgia, sino por la decisión de la gobernadora Rocío Nahle García de desmontar —de una vez por todas— uno de los engranajes más perversos de la ingeniería financiera estatal.

Conviene recordar el origen. Bajo el gobierno de Fidel Herrera Beltrán y operado con precisión quirúrgica durante la administración de Javier Duarte de Ochoa, el esquema de bursatilización ofreció a los municipios liquidez inmediata a cambio de comprometer ingresos futuros. Era, en términos simples, hipotecar el mañana para sobrevivir el presente. El problema no fue solo el instrumento financiero, sino el contexto: opacidad, tasas elevadas y una cadena de intermediarios que hicieron de la deuda un negocio redondo.

Los resultados están a la vista: ayuntamientos que, en muchos casos, ya pagaron dos veces el valor original del crédito y siguen atrapados en una espiral que limita su capacidad de inversión. Calles sin pavimentar, servicios deficientes y presupuestos atados a decisiones tomadas hace más de una década. Esa es la herencia real de la “ingeniería financiera” que hoy algunos pretenden olvidar.

Ahí es donde entra la actual administración estatal. Lo que está en marcha no es una ocurrencia ni un acto de voluntarismo político: es una estrategia integral de saneamiento. Desde el inicio de su gestión, Nahle García apostó por una premisa elemental pero poco practicada: no gastar más de lo que se tiene. Bajo ese principio se han implementado medidas que, aunque poco espectaculares, resultan estructurales: depuración de nómina, eliminación de “aviadores”, disciplina presupuestal, revisión de pasivos y renegociación de intereses.

Pero el punto de quiebre está en el siguiente paso: intervenir en el esquema de bursatilización municipal. La propuesta —tan técnica como políticamente disruptiva— consiste en que el gobierno estatal adquiera la deuda que hoy está en manos de tenedores privados, para reestructurarla bajo condiciones más favorables y liberar a los municipios de esa carga asfixiante.

No es menor. Significa arrebatarle a los mercados financieros un negocio de largo plazo y devolver margen de maniobra a los ayuntamientos. Significa, también, que el Estado asuma un rol activo donde antes predominaba la lógica de la intermediación privada.

La reacción de la oposición era previsible. PAN y PRI cuestionan costos, sospechan intenciones y lanzan preguntas que, en el fondo, evitan una más incómoda: ¿quién creó el problema? Porque el debate no puede aislarse del origen. Fueron justamente esos grupos políticos los que, en su momento, avalaron o diseñaron los mecanismos que hoy mantienen atados a los municipios.

El argumento de que “le costará caro al Estado” merece matices. ¿Más caro que seguir transfiriendo recursos durante años a esquemas financieros que ya se han cobrado varias veces? ¿Más oneroso que perpetuar la dependencia de los municipios frente a contratos que no controlan? El costo real no está solo en pesos, sino en oportunidades perdidas.

Por supuesto, no hay soluciones mágicas. El rescate implica riesgos, exige transparencia y demanda una ejecución impecable. Pero también abre una posibilidad inédita: que los municipios recuperen capacidad de inversión, que el dinero público deje de alimentar inercias financieras y que la deuda deje de ser un instrumento de control político y económico.

Lo que realmente está en juego no es solo un esquema financiero, sino una forma de entender el poder. Durante años, la deuda fue utilizada como palanca de sometimiento: quien controla el flujo, controla la decisión. Desmontar ese modelo implica redistribuir poder hacia lo local, hacia los ayuntamientos, hacia la obra pública tangible.

Por eso incomoda. Porque rompe inercias. Porque exhibe excesos pasados. Y porque demuestra que, con orden y voluntad política, incluso los problemas más enraizados pueden enfrentarse.

La pregunta de fondo no es cuánto cuesta rescatar a los municipios. La pregunta es cuánto le ha costado a Veracruz no hacerlo antes.

Al tiempo.

[email protected]

X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

 

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