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PRESENCIA DE JUAN RULFO EN VERACRUZ

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Por Leonardo Zaleta

Cronista de Poza Rica

Primera parte

Dos son las obras que lo inmortalizaron en la literatura mexicana: “El llano en llamas”, una colección de relatos indigenistas, y “Pedro Páramo”, novela de  una compenetración mágica e irreal. Abrió nuevos rumbos a la literatura mexicana presentando al indio desde su perspectiva interior, sus pensamientos, sus angustias, su manera de sufrir la vida.

Nació en Apulco, Sayula, Jalisco, el 16 de mayo de 1918, pero en 1923 fue llevado a la haciendo de sus abuelos en San Gabriel, donde estudió la primaria en el Colegio Josefino con la maestra María de Jesús Ayala.

Su padre tenía autorización del obispo de Papantla para confirmar. Se delegaba el sacramento a los seglares debido a situación de incertidumbre que se vivía. En 1924 a Juanito le tocó presenciar la llegada de un bulto envuelto en un jorongo sobre el lomo de un caballo. Era el cadáver de su padre Juan Nepomuceno Pérez Rulfo, asesinado por una gavilla de las que se habían quedado con ganas de pelear durante el mandato de Obregón, el anticlerical. Dejó en la orfandad a su esposa y a sus hijos María, Eva, Severiano, Francisco y Juanito.

El cura salió huyendo cuando se dio el enfrentamiento de Plutarco Elías Calles y los Cristeros. Dejó encargada su biblioteca de libros “incautados”, con la abuela María Rulfo Navarro. El pequeño devoró las obras de Alejandro Dumas, Víctor Hugo y otros grandes literatos.

A la edad de diez años su abuela lo internó en el Hospicio Luis Silva de Guadalajara donde permaneció un lustro en compañía de Severiano. Ahí supo que su madre había muerto (1928). Se volvió huraño. Solo los domingos tenía permiso para salir. Concluyó la primaria, estudió contabilidad y taquigrafía. Al salir del hospicio su abuela lo inscribió en el Seminario San José que funcionaba en la clandestinidad, donde permaneció de 1933 a 1935, siendo un alumno aplicado y un poco huraño.

Al morir la abuela abandonó del seminario, y con una raquitica dote viajó por Querétaro, Guanajuato y la ciudad de México. Un recuerdo que le laceraba el alma era recordar a su abuelo muerto, sus once tíos muertos trágicamente. Uno de ellos le contaba historias. Confesaba que de 1922 a 1930 solo conoció la muerte. La tristeza fue su compañera inseparable.

Una larga huelga en la Universidad de Guadalajara que inició en 1933, le impidió continuar sus estudios y enfiló a la ciudad de México. Se inscribió, sin mucha convicción, en el Colegio Militar en la capital del país. En la Preparatoria no le revalidaron sus estudios y asistía a Mascarones como oyente. Abrevó de las cátedras de Antonio Caso, Lombardo, González Peña, Julio Jiménez Rueda y otros. Y en el café. leía a Korolenko, Andreiev, Hansum, Selma Lagerloff e Ibsen.

En 1936, su tío el coronel David Pérez Rulfo, hermano de su padre, que pertenecía al Estado Mayor del presidente Lázaro Cárdenas, le consiguió una plaza modesta en el archivo de la Secretaría de Gobernación, ganando 84 pesos mensuales. Fue adscrito al Archivo de Migración donde conoció al escritor y poeta Efrén Hernández que en 1925 había llegado a la capital para estudiar derecho pero desertó. Adquirió celebridad por su cuento “Tachas” publicado en 1928.

Ambos coincidieron que en el archivo  estaban a buen resguardo y nadie se metía con ellos. Juanito era un lector compulsivo, leyó desaforadamente historias y crónicas del siglo XVI. Sin ninguna inquietud se aplicaba a su vocación literaria. Aficionado al alpinismo, Juanito era además un magnífico fotógrafo. “Lo que su ojo veía el escritor lo llevaba a las letras”, dice Fernando Benítez.

Su compañero de labores fue quien advirtió que le gustaba escribir. “Algunas cosillas. No vale la pena” le confesaba Juanito. Pero Efrén advirtió sus dotes de narrador, por lo que fue su motivador y guía. Por las noches, en el archivo, escribía una novela que tituló “El hijo del desaliento”. Rulfo mandó un capítulo a la revista “Romance” propiedad de unos españoles pero nunca fue publicado.

La Revista “Pan” de Guadalajara que dirigía José Pagés, en la que colaboraba su amigo Juan José Arreola, publicó algunos trabajos, entre ellos el cuento “Un pedazo de noche” que data de enero de 1940.

Allá por 1942, Rulfo fue comisionado por la Oficina de Migración para vigilar a la tripulación de los barcos italianos y alemanes incautados durante la segunda guerra mundial, que estaba confinada en Guadalajara. Pasaba lista a los prisioneros.

Una tarde al concluir sus labores vio salir del Café Nápoles, a un costado del cine Variedades, a una hermosa jovencita en compañía  de sus amigas. Esa beldad le robó el corazón de manera fulminante. La siguió varios días pero no lograba ubicar su domicilio, entonces usando su credencial de Migración  levantó “un censo” en el contorno donde sabía que tenía su domicilio.

Preguntando casa por casa localizó a la familia Aparicio Reyes. La niña de sus sueños se llamaba Clara Angelina y había cumplido trece años. Por teléfono la llamaba todos los días. En ocasiones contestaba la mamá porque Clarita se apenaba de gustarle a un hombre once años mayor. Comenzó la amistad epistolar entre México y Guadalajara en octubre de 1944.

En una ocasión Efrén después de leer uno de los textos de Juanito se quedó con él. En ese tiempo se reunía en un café de la calle Dolores con Rosario Castellanos, Pita Amor, Margarita Michelena, Jesús Guerrero, Emilio Carballido, y Sergio Magaña, que andaban fundando la revista  “América”. Por intervención de Efrén ahí publicó Rulfo los cuentos “Talpa” y “La cuesta de las comadres”.

El 30 de junio de 1945, la Revista América publicó su cuento “La vida no es muy seria en sus cosas”.

Clarita le fijó un plazo de tres años para comenzar el noviazgo, lo que ocurrió en 1947.  En el sexenio de Miguel Alemán (46-52), ingresó a la Comisión del Papaloapan.

En una carta fechada el 28 de enero de 1948 de la ciudad de México dice a su novia Clarita: “Se me olvidaba decirte que mañana (miércoles) a las siete y media van a leer algunos pedazos por la XEX de mi último mamarracho, aquel que yo te platiqué que se iba a llamar “La cuesta de las comadres…” (Se publicó en la revista “América” en 1948. Antes había publicado “Es que somos muy pobres”, en 1947, por intervención de Efrén).

El género epistolar, fértil y alentador tiene un principio adorable: “He aprendido a decir tu nombre mientras duermo…”  Rebasa su obra literaria breve pero genial, fue el alcahuete para que contrajeran matrimonio el 24 de abril de 1948, en Guadalajara, donde la virgen del Carmen ya los esperaba con  impaciencia.

El primer titubeo fue la luna de miel, el dilema era Acapulco  o Veracruz; finalmente se fueron a acurrucar a orillas del Golfo, que les obsequió un Norte furioso y prolongado etiquetado “solo para enamorados”.

En 1948, Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, fue agente vendedor de la compañía llantera Goodrich Euzkadi, de la que era gerente su tío Edmundo Phelan Rulfo, por lo que recorrió la república y parte de Veracruz en plan de trabajo.

Desde Teziutlán, el 2 de septiembre de 1948 le comenta a su esposa Clara:  “Ahora vamos a salir para Martínez de la Torre, después iremos a Tuxpan, y de allí nos volveremos  a México por Pachuca. Como ves, todavía nos falta un buen trecho que recorrer. Al salir de Jalapa pensé contestar tu carta, pero este tipo Lecumberri  no me da tiempo de nada. Me trae muy cortito y no se separa ni un minuto de mí. En Jalapa estuvo lloviendo todo el tiempo que nos pasamos allí; también aquí en Teziutlán ha estado llueve y llueve”.

Más tarde, el 4 de septiembre de 1948 desde Gutiérrez Zamora le comunica: “Ahora estamos aquí, en el centro del calor, entre el río y el mar. Ayer en la noche nos tuvimos que pasar seis horas a la orilla del río Tecolutla, esperando el chalán que nos pasara al otro lado, donde está Gutiérrez Zamora. Como no nos pasó por estar crecido el río nos regresamos a dormir a un lugar que le dicen Playa Paraíso, que está a la orilla del mar. Toda la noche estuve oyendo el mar, que estaba muy alborotado. Al fin hoy en la mañana logramos pasar el río y estar en Tecolutla. El teniente coronel, que dice que este lugar es el mejor de todos, está chiflado, porque aquí no hay más que mosquitos y un calor endemoniado. Te estoy escribiendo esta carta sin camisa porque, como te digo, todo esto es un baño turco.

“En esta región por donde andamos ahorita hay mucha abundancia de todo. Las carreteras son muy buenas, y la gente es muy sincera. Hablan con puras malas palabras y le echan la viga a todo el mundo.

“Por cualquier lado vienen y van trocas cargadas de plátano, y Gutiérrez Zamora huele a vainilla. Casi toda esta zona es muy rica, y la gente muy trabajadora. A mí me habían contado que los veracruzanos eran flojos, y ahora me doy cuenta de que no es cierto.

“También desde aquí eres lo más hermoso que yo conozco y ni las palmeras ni los ríos ni el mar son como tú de bonitos…”

CONTINUARÁ…

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Ordenar para invertir: Rocío Nahle

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Ordenar para invertir: Rocío Nahle

En la administración pública, pocas decisiones son tan visibles como la compra de activos, pero pocas son tan determinantes como la depuración de lo que ya no sirve.

No es minúsculo el reto que se ha planteado la gobernadora Rocío Nahle García, porque no es solo una política de ajuste, sino en sostenerla en el tiempo.

El proyecto lo tiene claro: ordenar el presente es, en el fondo, una forma de financiar el futuro.

“Llegamos a ordenar” y “orden, orden, orden”, han sido las frases más enunciadas de la primera mujer gobernadora.

Y en #Veracruz, ambas rutas están ocurriendo al mismo tiempo y revelan una lógica de gobierno que va más allá de la simple adquisición: una reestructura basada en eficiencia y disciplina financiera.

Por ello, mientras Rocío Nahle incorpora helicópteros, ambulancias, pipas y equipo especializado para atender emergencias, seguridad y servicios públicos, también reconoce un problema estructural acumulado durante años: miles de vehículos inservibles, abandonados o convertidos en chatarra que, lejos de representar patrimonio, generan gasto constante.

La normativa obliga a mantener aseguradas estas unidades y cubrir obligaciones fiscales como la tenencia, aun cuando no estén en operación. Es decir, el gobierno paga por activos que no sirven.

Y es ahí donde la disciplina financiera deja de ser discurso y se convierte en acción: identificar el problema, cuantificarlo y tomar decisiones para eliminar esa carga.

La ruta elegida —dar de baja estos bienes con autorización del Congreso y llevarlos a subasta— no sólo limpia inventarios, también libera recursos. Es una medida que, en términos administrativos, implica pasar de un modelo de acumulación pasiva a uno de gestión activa del patrimonio público.

Hoy en #Veracruz se puede observar una lógica, que gobernar también es ordenar lo que nadie quiso atender.

 

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El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta

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El rescate que incomoda: deuda, poder y memoria corta

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

Quien nada arriesga, nada tiene derecho a esperar”. – Friedrich von Schiller.

En #Veracruz, la historia financiera reciente no se explica sin un capítulo que todavía duele: la bursatilización de las participaciones federales municipales. Un mecanismo vendido como solución inmediata, pero que terminó convirtiéndose en una camisa de fuerza para 199 ayuntamientos. Hoy, ese pasado regresa al centro del debate, no por nostalgia, sino por la decisión de la gobernadora Rocío Nahle García de desmontar —de una vez por todas— uno de los engranajes más perversos de la ingeniería financiera estatal.

Conviene recordar el origen. Bajo el gobierno de Fidel Herrera Beltrán y operado con precisión quirúrgica durante la administración de Javier Duarte de Ochoa, el esquema de bursatilización ofreció a los municipios liquidez inmediata a cambio de comprometer ingresos futuros. Era, en términos simples, hipotecar el mañana para sobrevivir el presente. El problema no fue solo el instrumento financiero, sino el contexto: opacidad, tasas elevadas y una cadena de intermediarios que hicieron de la deuda un negocio redondo.

Los resultados están a la vista: ayuntamientos que, en muchos casos, ya pagaron dos veces el valor original del crédito y siguen atrapados en una espiral que limita su capacidad de inversión. Calles sin pavimentar, servicios deficientes y presupuestos atados a decisiones tomadas hace más de una década. Esa es la herencia real de la “ingeniería financiera” que hoy algunos pretenden olvidar.

Ahí es donde entra la actual administración estatal. Lo que está en marcha no es una ocurrencia ni un acto de voluntarismo político: es una estrategia integral de saneamiento. Desde el inicio de su gestión, Nahle García apostó por una premisa elemental pero poco practicada: no gastar más de lo que se tiene. Bajo ese principio se han implementado medidas que, aunque poco espectaculares, resultan estructurales: depuración de nómina, eliminación de “aviadores”, disciplina presupuestal, revisión de pasivos y renegociación de intereses.

Pero el punto de quiebre está en el siguiente paso: intervenir en el esquema de bursatilización municipal. La propuesta —tan técnica como políticamente disruptiva— consiste en que el gobierno estatal adquiera la deuda que hoy está en manos de tenedores privados, para reestructurarla bajo condiciones más favorables y liberar a los municipios de esa carga asfixiante.

No es menor. Significa arrebatarle a los mercados financieros un negocio de largo plazo y devolver margen de maniobra a los ayuntamientos. Significa, también, que el Estado asuma un rol activo donde antes predominaba la lógica de la intermediación privada.

La reacción de la oposición era previsible. PAN y PRI cuestionan costos, sospechan intenciones y lanzan preguntas que, en el fondo, evitan una más incómoda: ¿quién creó el problema? Porque el debate no puede aislarse del origen. Fueron justamente esos grupos políticos los que, en su momento, avalaron o diseñaron los mecanismos que hoy mantienen atados a los municipios.

El argumento de que “le costará caro al Estado” merece matices. ¿Más caro que seguir transfiriendo recursos durante años a esquemas financieros que ya se han cobrado varias veces? ¿Más oneroso que perpetuar la dependencia de los municipios frente a contratos que no controlan? El costo real no está solo en pesos, sino en oportunidades perdidas.

Por supuesto, no hay soluciones mágicas. El rescate implica riesgos, exige transparencia y demanda una ejecución impecable. Pero también abre una posibilidad inédita: que los municipios recuperen capacidad de inversión, que el dinero público deje de alimentar inercias financieras y que la deuda deje de ser un instrumento de control político y económico.

Lo que realmente está en juego no es solo un esquema financiero, sino una forma de entender el poder. Durante años, la deuda fue utilizada como palanca de sometimiento: quien controla el flujo, controla la decisión. Desmontar ese modelo implica redistribuir poder hacia lo local, hacia los ayuntamientos, hacia la obra pública tangible.

Por eso incomoda. Porque rompe inercias. Porque exhibe excesos pasados. Y porque demuestra que, con orden y voluntad política, incluso los problemas más enraizados pueden enfrentarse.

La pregunta de fondo no es cuánto cuesta rescatar a los municipios. La pregunta es cuánto le ha costado a Veracruz no hacerlo antes.

Al tiempo.

[email protected]

X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

 

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Día Mundial del Libro

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Al Mtro. Juan Nicolás Callejas Roldán

Con inmodificable afecto

 

Poza Rica, Ver. (Vanguardia de Veracruz).- Qué bueno que este día se dedicó al libro, y tratando de impulsar la lectura debemos tener presente que los libros no muerden, hay que acercarnos a ellos, los libros nos cultivan, nos sensibilizan, nos orientan, nos preparan y nos aclaran la visión del mundo y de la vida; ¡¡cuántas frases sugestivas hay al respecto!!: “No leo para saber más, sino para ignorar menos”, “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora” … “No lees porque no sabes o no sabes porque no lees”, “Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”… Los libros nos enseñan que se puede aprender del pasado, que se puede soñar con el futuro, pero que se debe vivir en el presente. Un libro puede sintetizar una época y develar el alma de una sociedad.

Aprovecho este Día del Libro para prestigiar la imagen de un célebre escritor que a través de la historia arbitrariamente es juzgado, me refiero a Nicolás Maquiavelo, quien fue diplomático, filosofo, político y escritor florentino, fundamentalmente en el renacimiento y considerado el padre de la ciencia política moderna, su obra más brillante fue “El Príncipe”; actualmente a este gran personaje algunos lo identifican como un hombre perverso, sin escrúpulos, nada de eso es cierto. El analizó el poder realista, separando la política de la moral tradicional; le adjudican la frase “El fin justifica los medios”, frase que nunca escribió. Por esta razón, entre otras, debemos leer para no decir lo que otros dicen, que, aunque se repita mil veces, siempre será una mentira o una falsedad.

Ahora, en esta fecha, en este día dedicado a la cultura ¿Deseas que te recomendemos un libro? Con gusto lo haremos. Además de la Biblia y el Quijote de la Mancha, te agregamos: Un son que canta en el río, El Corazón de Piedra Verde, Siddhartha, Sinuhé el egipcio, El llano en llamas, El principito, Más cornadas da el hambre, Casi el paraíso, Los renglones torcidos de Dios, El padrino, El casco de botella y, por supuesto, a esta breve sugerencia agregamos, La Historia de Alois Walterio (Un enlace con la vida extraterrestre) de mi autoría.

¿Quieres leer un libro y no lo tienes?

Festejemos el Día del Libro haciéndotelo llegar, sólo por este día, felicidades a todos los escritores y a todas las editoras.

 

Cordialmente

Rafael Martínez Zaleta

[email protected]

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